Mitos y verdades: La meditación

Religión, espiritualidad o misticismo son las palabras que en muchas ocasiones acompañan a esta práctica, pero ¿Qué es y qué beneficios tiene?

No son pocas las personas que se muestran escépticas cuando escuchan hablar sobre la meditación. Para los que desconocen el origen, significado y los beneficios de esta práctica, la palabra “meditación” les induce a pensar en monjes tibetanos, en yoguis hindúes levitando o, a nivel más cercano, en personas místicas y espirituales. No van muy desencaminados en cuanto a los orígenes, pero lo cierto es que a día de hoy la meditación es practicada por personas de todo tipo de culturas, religiones y nivel socioeconómico.

La meditación ha existido en todas las grandes religiones y desde sus inicios, unos 2000 años a.C., ha estado ligada al retiro espiritual, a la conexión cuerpo y mente, y a los estados de conciencia absoluta. Pero lo cierto es que, en pleno siglo XXI, la práctica en sí no tiene absolutamente nada que ver ni con las religiones, ni con la estricta mentalidad de los antiguos meditadores.

No voy a negaros que sigan existiendo decenas de miles de practicantes estrechamente vinculados a la religión. Tampoco voy a deciros que los yoguis hindúes, los monjes budistas o los sufíes musulmanes hayan desaparecido. A lo que me refiero es a que la meditación se puede practicar con independencia de tus creencias religiosas, incluso siendo agnóstico, como es mi caso.

Los seres humanos poseemos una mente muy poderosa, capaz de ponernos en grandes aprietos y de llevarnos a estados mentales en los que nos olvidamos del presente. Además, el estilo de vida ajetreado, estresante y sobreestimulante que se ha impuesto en las sociedades desarrolladas, apenas nos da tregua para observar y disfrutar conscientemente del presente. Del aquí y ahora. Los efectos secundarios, tanto físicos como psicológicos, de una mente y un estilo de vida descontrolados son realmente evidentes; eso sí, cuando ya es demasiado tarde. Desde ansiedad, estrés o depresión, hasta dolores de cabeza, contracturas musculares o cardiopatías.

Y os preguntareis qué tiene que ver todo esto con la meditación. Pues, aunque aparentemente no tenga relación alguna, la verdad es que la meditación es un potente remedio para combatir tanto problemas psicológicos como físicos. El pilar fundamental de la meditación es la respiración, consciente y relajada. Mediante ella conseguimos una profunda relajación progresiva de todos los músculos de nuestro cuerpo, músculos que involuntariamente están en tensión. Además, concentrándonos en la respiración, dejamos de lado otro tipo de pensamientos reincidentes y perturbadores en muchos casos. ¿Y qué es lo que conseguimos con todo esto? Un estado de relajación mental y muscular (ambas están estrechamente relacionadas), y un estado de conciencia absoluta centrada en el presente.

Pero, ¿qué beneficios tienen esos estados en nosotros? Aunque no lo creáis los múltiples beneficios físicos y psicológicos están científicamente demostrados mediante diversos estudios e investigaciones. Podéis consultarlos haciendo click aquí. Por mencionar unos pocos, por ejemplo a nivel psicológico aumenta las emociones positivas, la satisfacción personal, incremente la memoria, mejora la atención y reduce el estrés y la melancolía. A nivel cerebral, incrementa el volumen del cerebro, especialmente en el área que regula las emociones positivas y de autocontrol, incrementa la materia gris y el grosor cortical, lo que produce una mejora de la atención, la memoria y el pensamiento. Por último, a nivel físico, ayuda a disminuir los dolores, las inflamaciones y las contracturas musculares, además de estimular el sistema inmunológico y los mecanismos de auto-curación.

Para ello, sólo necesitamos un espacio tranquilo, alejado de las distracciones, en el que sentarnos o tumbarnos plácidamente. La técnica mas habitual es la de cerrar los ojos y concentrarnos en la respiración, profunda y relajada, desechando cualquier pensamiento que nos venga a la cabeza, sin identificarnos con ellos, dejándolos ir. No se requieren largas horas de práctica, se puede meditar en pocos minutos; lo que si se requiere es una constancia y buscarle un hueco entre tus actividades diarias, como por ejemplo, antes de acostarte. En internet podréis encontrar multitud de técnicas y videos de meditación guiada, en los que una voz te va detallando los pasos a seguir. Aquí os dejo algunos ejemplos.

En definitiva, os recomiendo encarecidamente esta práctica, cualquier persona puede aprovecharse de sus múltiples beneficios. Beneficios que se trasladan tanto a nuestro estado de salud física y mental, como a nuestra capacidad por disfrutar del día a día en un estado de plena conciencia, sin quedarnos anclados en recuerdos del pasado ni en la incertidumbre del futuro.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Arkaitz RUIZ dice:

    Cuando usas el concepto meditación creo que a todos nos viene a la un estado bastante difícil de conseguir de la noche a la mañana. Como graduado en Ciencias de la educación física y ejercicio física que soy os recomendaría que empezaseis como Peio bien explicado, buscando un hueco en vuestras agendas para dedicaroslo a vosotros mismos. Empezar con ejercicios de relajación y estiramientos, alternando con actividad física y después será mucho más fácil llegar a Estados de meditación.

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